Bienestar y autogestión del aprendizaje
Es
de suma importancia tomar medidas para proteger y mejorar el bienestar tanto
psicológico como emocional para lograr la permanencia académica y asegurar un
aprendizaje de calidad.
Para
todo estudiante es primordial saber establecer límites saludables en el proceso
de aprendizaje académico, por lo que se debe de realizar una adecuada gestión
del tiempo para no generar estrés, regular la sobrecarga de información y
dedicar tiempo al ejercicio o recreación para saber desconectar y mantener un
equilibrio en la mente.
Para
mejorar el aprendizaje y lograr la permanencia académica, todo estudiante debe
adaptarse a los retos, realizar una adecuada gestión de la frustración,
mantener una correcta concentración, lo cual evitará acumulación de estrés y
fatiga mental.
El presente
trabajo permite realizar un análisis reflexivo sobre la relación del bienestar
emocional con la autogestión y cómo el estrés o problemas emocionales afectan
en el rendimiento académico; así mismo sobre los hábitos de autocuidado que
todo estudiante debe aplicar para mejorar la concentración, la organización
académica y el cumplimiento de sus actividades escolar.
BIENESTAR Y AUTOGESTIÓN DEL APRENDIZAJE
EN LA FORMACIÓN PROFESIONAL
El
bienestar emocional es un factor fundamental en la autogestión del aprendizaje.
Tal como lo refiere el Ministerio de Educación, Formación Profesional y
Deportes (2026, pp.1), es un componente integral del desarrollo integral del
estudiante, pues el poder gestionar las emociones durante el proceso de
estudio, permite mejorar el rendimiento, regular el estrés, mantener activa la
motivación y concentración, así como facilitar la toma de decisiones.
Poder
reconocer las fuentes que generan estrés en el estudiante permite fortalecer el
autocuidado para poder gestionar la ansiedad y lograr absorber el conocimiento
y aumentar el rendimiento académico, pues el estado mental define la capacidad
del cerebro para poder absorber todo conocimiento.
Cuando
el estudiante pasa por etapas de estrés, ansiedad o cualquier problema
emocional, afecta su proceso de aprendizaje, ya que ocasionan irritabilidad,
trastornos del sueño, no hay concentración en la lectura ni facilidad en la
escritura, lo que impacta en su rendimiento académico pues no se puede retener
el conocimiento ante la tensión física y emocional.
Por
lo que es importante tener un equilibrio en las responsabilidades, organizar
los tiempos, establecer prioridades y diversificar las tareas, pero sobre todo,
controlar los pensamientos y no permitir que éstos nos dominen, tal como lo
refiere Espinosa J. et al (2020).
Es
importante lograr un equilibrio psicológico y también afectivo para poder enfrentar
las demandas estudiantiles y de la vida diaria, por lo que ser positivo,
resiliente y ser consciente de las emociones, permite enfrentar situaciones que
generen presión o malestar emocional.
Los
hábitos de autocuidado que pueden ayudar a la concentración, organización
académica y dar cumplimiento a las actividades escolares, son la autonomía y la
responsabilidad. Autonomía significa tomar decisiones conscientes y razonados
como el tener rutinas de estudio y de descanso, priorizar actividades,
gestionar el tiempo, tomar decisiones informadas sobre hábitos, relaciones y
riesgos de consumo de sustancias.
La
responsabilidad por su parte, significa asumir las consecuencias de las
decisiones que se toman, por lo que es importante buscar ayuda cuando se
necesite, cumplir con los compromisos académicos, tener disciplina personal,
buscar actividades deportivas o culturales, pero sobre todo: tomar decisiones
informadas.
Prevenir
conductas de riesgo como son las adicciones o consumo de sustancias
psicoactivas durante la formación universitaria es importante para salvaguardar
el bienestar integrar de todo estudiante, evitando el abandono escolar,
proteger su neurodesarrollo, la salud física y mental, evitando daños físicos y
psicológicos irreversibles, garantizar un entorno seguro de desarrollo,
rendimiento y crecimiento profesional.
Las
estrategias de autogestión del aprendizaje que se aplican en el entorno
universitario son la gestión del tiempo, asignando horas y días específicos
para cada una de las materias, priorizando conforme a su nivel de complejidad o
fecha de entrega. Apoyo en fuentes confiables y repositorios abiertos para
fortalecer la autogestión. Establecer técnicas de estudio y metas u objetivos.
Designar un espacio adecuado para el estudio sin interrupciones. Aprovechar
cursos para fortalecer el conocimiento.
Es
necesario fortalecer el evitar las distracciones y trabajo cooperativo, pues se
considera que no se trabaja con el mismo nivel y al mismo ritmo, lo que se
refleja en los resultados.
La
escritura académica ayuda a organizar ideas, emociones y metas académicas, ya
que es una herramienta de expresión la cual permite desarrollar habilidades de
pensamiento crítico, de transmisión de conocimiento, de expresión de ideas
claras y argumentadas, para comunicar lo que pensamos.
Para
fortalecer el bienestar integral y el desempeño académico es importante equilibrar
la salud física y mental; dormir bien para tener un descanso reparador;
realizar ejercicio de manera regular para reducir niveles de estrés o ansiedad;
llevar una alimentación equilibrada; identificar y validar emociones;
establecer límites; realizar una gestión del tiempo; designar un espacio
adecuado para el estudio; establecer técnicas de estudio.
El
bienestar emocional y el aprendizaje académico son procesos inherentes al
estudiante, no pueden ir por separado ya que las emociones influyen de manera
directa en nuestra capacidad de atención, en la forma como memorizamos los
aprendizajes y la manera como tomamos decisiones.
Cuando
un estudiante se encuentra emocionalmente equilibrado es cuando mejor desempeño
académico tiene, la mente se abre a nuevas ideas, existe mayor concentración, hay
facilidad de retención de la información y hay mayor resiliencia a las
frustraciones y autoestima elevada, tal como lo refiere Olinca (2025, pp. 5),
se mejora la capacidad para reflexionar y comunicarse con claridad.
Por
consiguiente, cuando el estudiante se encuentra bajo efectos de estrés o
ansiedad, se dificulta el aprendizaje, la parte del cerebro cognitivo se
bloquea y se entra en un modo de supervivencia, produciendo que se consuma más
energía mental de la necesaria para poder asimilar los conocimientos; por lo
que en vez de convertirse en un reto, el aprendizaje se convierte en un
obstáculo académico.
CONCLUSIONES
Durante
la universidad nuestras emociones están influenciadas por factores académicos,
sociales y personales. Saber identificarlos es esencial para la construcción de
entornos saludables.
El
estrés y ansiedad son experiencias comunes por las que todo estudiante pasa, lo
importante para que no tengan impacto en el rendimiento académico y las
relaciones interpersonales, es saber identificarlas a tiempo.
El
autocuidado es de gran importancia en la permanencia académica ya que ayuda a
prevenir el agotamiento físico y mental, ya que optimiza la capacidad mental y
permite gestionar el estrés y ansiedad por la carga de trabajo. Es importante
dormir por lo menos 8 horas diarias y tener buena alimentación para mejorar la
concentración, la memoria y el poder procesar los conocimientos nuevos.
Cuidar
la salud mental y emocional desarrolla gran resiliencia para enfrentar fracasos
o bajas calificaciones y poder tomarlos como nuevas oportunidades, así se evita
la deserción escolar. Es importante conocer los límites profesionales y lograr
un equilibrio para evitar posponer tareas o decisiones importantes, con tal de
evitar emociones negativas (de ser necesario, buscar apoyo emocional cuando sea
necesario). Es así que la gestión del
tiempo es de suma importancia para establecer horarios de estudio pero también
de descanso.
Cuidar
nuestros hábitos mejora el bienestar emocional, fortalece la motivación, la
concentración y nuestra capacidad de aprendizaje, logrando un desempeño
académico saludable.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Espinosa J. et al. (2020).
Influencia del estrés sobre el
rendimiento académico. Redalyc. https://www.redalyc.org/journal/559/55969798011/html/
Instituto Universitario
Carl Rogers. (2026). Impacto del
Autocuidado en el rendimiento estudiantil universitario. IUCR. https://unicarlrogers.com.mx/impacto-del-autocuidado-en-el-rendimiento-estudiantil-universitario/
Magne M. & Uño C. (2024).
Escribir para reflexionar, reflexionar
para transformar: la escritura académica como herramienta en la formación
docente. RELE Editorial. https://portal.amelica.org/ameli/journal/742/7424821003/html/
Melero S. (2024). El bienestar emocional, un factor
determinante en la Educación Especial. UNIR. Universidad en Internet. https://www.unir.net/revista/educacion/bienestar-emocional-factor-determinante-educacion-especial/
Ministerio de Educación,
Formación Profesional y Deportes. (2026). Bienestar
emocional en el ámbito educativo. Subdirección General de Cooperación
Territorial e Innovación Educativa. Gobierno de España. https://www.educacionfpydeportes.gob.es/mc/sgctie/cooperacion-territorial/programas-cooperacion/bienestar-emocional.html
Olinca. (2025). La importancia del bienestar emocional en la
formación académica. Colegio de Excelencia Académica. https://www.olinca.edu.mx/2025/12/16/la-importancia-del-bienestar-emocional-en-la-formacion-academica/
Saberes Mx. (2026). Curso SanaMente LibreMente: jóvenes por la
paz y contra adicciones. Universidad para toda la vida. Gobierno de México.
https://saberes.gob.mx/content_viewer/index.php?idInit=6312049&idMateria=941902&fromMalla=1&riesgo=0

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